| UN PASEO POR EL NÚCLEO URBANO DE INCA
Empezaremos nuestro recorrido en la plaza de Espanya, denominada
en otros tiempos Major, de La Constitució o de La República.
En este punto, que consideraremos el centro de la ciudad, destacaremos
el edificio del Ayuntamiento, en el que se hallan casi todos los
servicios municipales. Otro de los lugares característicos
de la plaza, tanto por su importancia arquitectónica como
por ser considerado uno de los bares con más tradición
de Inca, es el Café Mercantil, cuyos decoración y
mobiliario pertenecen al denominado Art Decó.
Saldremos de la plaza de Espanya por la calle Major, la principal
vía comercial del centro de Inca con pequeños comercios
e interesantes fachadas a ambos lados, una de las cuales, tal vez
la más notable, es la de Can Florencio.
En la plaza de Santa Maria la Major haremos una parada ante la
iglesia parroquial que le da nombre. Datada desde el siglo XIII
y reconstruida en diferentes ocasiones hasta nuestros días,
Santa Maria la Major presenta una fachada principal de marès
-piedra arenisca-, uno de los materiales más habituales en
las iglesias mallorquinas del barroco. Las fachadas laterales, por
su parte, son de mampostería común; es preciso fijarse
en la fachada de la derecha, en la que se halla el denominado portal
de l'Orgue. El campanario, separado de la iglesia, es de piedra
caliza.
Del interior del templo, formado por una sola nave con siete capillas
rectangulares a ambos lados, destacaremos las obras de arte y los
retablos siguientes: tabla de Santa Maria d'Inca (1373), de Joan
Daurer; imagen sedente de Santa Maria la Major (1400), de Pere de
Sant Joan; retablo del Nom de Jesús (1578), de Gaspar Oms;
retablo de Sant Pere Apòstol (s. XVI) y capilla; retablo
de Sant Blai y retablo de Sant Sebastià (s. XVII) y retablo
y capilla del Sant Crist.
Desde este punto nos dirigiremos hacia la plaza de Orient, pasando
por la plaza de L'Orgue, de la que destacaremos el edificio de Can
Domingo. La plaza de Orient fue inaugurada durante las fiestas patronales
de 1948. Dos palmeras y una fuente coronada por un cisne son sus
elementos identificadores, junto con la Rectoría, anexa a
la parte posterior de la iglesia, de fachada simétrica y
acabada con un gran frontón.
Descenderemos a la plaza de Mallorca, espacio de ocio y recreo,
para fijar nuestra atención en la peculiar fachada del Club
Velocipedista de Inca, que presenta características de un
modernismo historicista neoárabe.
Desde allí, seguiremos por la calle de Bartomeu Coc hasta
la plaza del Bestiar, lugar de mercadeo sobre todo en el Dijous
Bo, feria mayor que tiene lugar en Inca en el mes de noviembre y
que es especialmente conocida en toda Mallorca.
Por la calle de La Puresa, situada a la izquierda de esta avenida
-en dirección a Lluc- empezaremos nuestra peculiar peregrinación
al convento de les monges tancades -monjas de clausura-. Pasaremos
por las calles de La Font i de Les Monges hasta llegar a la entrada
del convento, también denominado convento de Sant Bartomeu.
El monasterio está construido sobre el Serral de les Monges,
conocido también como el Serral dels Molins. La iglesia de
Sant Bartomeu, templo que lo preside, data del siglo XIII. Las monjas
Jerònimes se instalaron en este enclave en el siglo XVI y,
desde entonces, residen en él. Uno de las mayores atractivos
del convento, tal vez por el legendario almez que en él crece,
es la clastra -patio- que el visitante hallará justo después
de entrar en él, habiendo traspasado un gran portal con arco
de medio punto. Una vez que lo hayamos admirado y cruzado, accederemos
a la iglesia, que tiene una sola nave con bóveda de medio
cañón, dividida en cuatro tramos por arcos fajones.
Es preciso fijarse, sobre todo, en el retablo Major, obra de Joan
Deià Balle, el Sant Crist de la Sang, talla de madera policromada
de los siglos XIV i XV, y el sepulcro de Sor Clara Andreu, que murió
en el monasterio con fama de santidad el día 24 de junio
de 1628.
En el mismo monasterio también se puede visitar un pequeño
museo con diferentes obras de arte -tablas góticas de Pere
Terrencs, obras de los López, padre e hijo...- y se pueden
degustar los congrets, unos excelentísimos dulces elaborados
por las monjas Jerònimes.
Al salir del monasterio podremos dar un paseo por el Serral i conocer
los siete molinos de viento (de harina), actualmente todos convertidos
en viviendas y que forman un conjunto arquitectónico muy
importante por lo que se refiere a este tipo de edificaciones a
lo largo de toda la isla.
Descenderemos por la calle de Ramón y Cajal y por la del
Teatre, pasaremos ante el Teatre Principal, edificio construido
en 1913 por el arquitecto Guillem Reinés y nuevamente construido
en 1945 por el arquitecto Francesc Casas Llompart. La fachada presenta
características clásicas: grandes pilastras con capiteles
toscanos soportan el cornisamento y acaba en un gran frontón
triangular. En el interior destacan los ornamentos hechos con yeso,
la gran lámpara central y las barandillas de los palcos hechos
con hierro forjado. Desde allí, por las calles de La Glòria
i de En Dureta, nos dirigiremos a Sant Domingo.
Fundado por el fraile dominico de Inca Antoni Torrens, el antiguo
convento de Sant Domingo es otra de las joyas arquitectónicas
de la ciudad. Todo el conjunto -iglesia y claustro- fue edificado
en los siglos XVII y XVIII. La fachada de la iglesia, de estilo
barroco, es de piedra lisa. En el interior -una sola nave con cinco
capillas a ambos lados- son destacables el altar mayor y la figura
de Sant Domingo, el retablo del Roser (de Gaspar Oms), el retablo
de Sant Vicenç Ferrer, La Pietat (talla policromada anónima)
o La Mare de Déu Morta, talla policromada también
anónima.
El claustro, actualmente propiedad del Ayuntamiento de Inca, es
de planta cuadrangular. Consta de planta baja, piso y desván.
En la planta baja encontramos siete arcos carpaneles en cada lado.
En el centro del patio se halla el brocal de una cisterna que lleva
gravado la fecha de 1905.
A través de la calle de Sant Domingo saldremos a la de Jaume
Armengol y pasaremos ante uno de los más conocidos edificios
de la ciudad: Can Ripoll. Se trata de una casa señorial de
orígenes góticos, aunque en ella predomina en gran
medida el arte barroco. La fachada está forrada de piedra;
en la parte izquierda, se halla la entrada al celler (bodega) -hoy
convertido en restaurante- que todavía conserva una cantidad
apreciable de bótes o recipientes para guardar el vino.
Recorreremos la calle de Jaume Armengol y admiraremos sus fachadas
hasta llegar a la plaza de L'Àngel; después continuaremos
por la calle de La Murta y, a continuación, la primera calle
a mano derecha, la de Sant Francesc, que nos conducirá hasta
el convento que le da nombre.
El convento de Sant Francesc fue el segundo que la orden de los
franciscanos tuvo en Mallorca y el primero de toda la part forana.
Tanto el convento como la iglesia datan del siglo XVIII aunque de
las construcciones originales se tiene noticia desde el siglo XIV.
La fachada de la iglesia es sobria, forrada de piedra caliza y totalmente
lisa. El campanario está adosado a la cabecera. Este templo,
de una sola nave de seis tramos con capillas laterales situadas
entre los contrafuertes, guarda, entre otras, las obras de arte
y retablos siguientes: Sant Crist de Sant Francesc (talla gótica
de madera policromada), Mare de Déu dels Àngels (talla
de madera, obra de Gabriel Mòger), retablo de La Puríssima
Concepció (retablo renacentista), Mare de Déu de l'Esperança
(talla de madera policromada que data de principios del siglo XVII).
Por otra parte, debemos visitar el claustro del convento, construido
en el siglo XVIII: de estilo barroco, tiene la planta cuadrangular
con siete arcos de medio punto en cada uno de los lados separados
por pilastras. Justo en el centro, una cisterna con la fecha de
1747 gravada. Desde este claustro se puede acceder a la iglesia
antes mencionada, a la sacristía y a les dependencias del
colegio Beat Ramon Llull.
Dejaremos Sant Francesc por la calle de Fra Juníper Serra
y desembocaremos en la Gran Via de Colom, centro comercial de Inca
por excelencia, donde el visitante podrá encontrar toda clase
de productos inquenses, sobre todo: la piel -calzado y marroquinería.
Siguiendo la Gran Via de Colom llegaremos a la plaza de La Llibertat
y a la plaza de Sa Quartera, donde podremos contemplar el edificio
que le da nombre y en el que actualmente se halla, en una parte,
el Centre d'Art sa Quartera. Se trata de un edificio municipal,
construido entre los años 1918 y 1920 por el arquitecto Jaume
Alenyar. Tiene una sola planta que combina la piedra caliza en la
parte baja y el marès en el resto de la construcción.
Exteriormente, destaca la simetría de las fachadas y la horizontalidad.
La decoración se concentra en los frontones que se hallan
sobre las puertas y las ventanas.
De sa Quartera, pasando por la calle del Bisbe Llompart, donde
es preciso hacer una parada para admirar la fachada de Can Fluxà
-obra de Guillem Reinés- con detalles Art Nouveau, nos plantaremos
en la estación del tren, donde acabará nuestro recorrido
urbano. Inaugurada, igualmente que la línea férrea
Palma-Inca, en febrero de 1875, se trata de un edificio rectangular
de dos plantas con las fachadas forradas de piedra caliza y con
las aperturas distribuidas simétricamente por las fachadas.
EL PUIG DE SANTA MAGDALENA DE INCA
Situado a 5 Km del centro de la ciudad, en él se distinguen
el Puig de la Minyó (307 m) y el Puig de Santa Magdalena
(287 m). Es aquí donde el visitante encontrará la
pequeña ermita de origen medieval. La fachada es muy sencilla,
con portal redondo, un pequeño rosetón y acabada en
espadaña. El interior se distribuye en una sola nave dividida
en cuatro tramos por arcos diafragmas.
Esta ermita se halla situada en un área natural de especial
interés por su gran valor acológico.
LAS POSESIONES
Entre les posesiones del término de Inca hay que destacar
las siguientes: Son Campaner, Son Bordils, Son Ramis, Son Gual,
Son Catiu y Son Cota, Son Frare, Son Salat, Son Vivot, Son Sastre
o Son Catlar.
|